miércoles, 19 de noviembre de 2008

Viciosa

Primer intento de representar los vicios




Fotos definitvas, arriba:modificación con Photoshop, abajo; original


Una vez leí, ya no recuerdo dónde, que de lo que más huyes es a dónde más recurres, ese dicho parece acoplarse muy bien a mi; México, DF; Puebla, Cuernavaca, ahora Santiago, ciudades todas grandes, todas congestionadas, todas llenas de las cosas que me gustan pero me hartan, me satisfacen pero me agotan, parece que aunque las he evitado un poco toda mi vida, terminó estando en ellas, después de todo he aprendido a quererlas, forman y formarán parte de mi trabajo y mi vida, qué espero sean la misma cosa, el periodismo, la fotografía, la crítica sobre cómo vivo y vivimos en este mundo. A veces trató de huir también de todo eso, de lo que me pareció placentero en un tiempo y de repente siento que ya no más, sin embargo vuelvo a ello, aún con más fuerza.

Una persona como yo necesita de cosas fijas que la sujeten al piso, necesita de algunos vicios, si es ocasión para confesar a título personal: tabaco, la narrativa latinoamericana, las largas caminatas, la vida nocturna, la cerveza, los hombres, andar descalza, el desvelo, todos impulsos… Sé que dije que me sentía diferente y en verdad lo que he dicho hasta ahora no sale nada fuera de lo común, cualquiera se embriaga, cualquiera pasa de largo las noches, cualquiera, ya en estos tiempos, se come a un hombre. En verdad la diferencia la hace que me gusta exaltar todo eso, no me avergüenza decir que sin diversión y sin obsesiones yo no puedo, necesito aferrarme a las cosas, a veces a la gente; todo con el fin de que lo que hago y dejo de hacer cobre sentido.

Ellos siempre son más fuertes que yo, tanto como la pasta dura de un libro de una novela, tanto como la postura de un hombre con los pies sobre la tierra; yo soy la débil, la que los toma para ver si con algo de ellos se queda.


Desde mi llegada a Chile he estado buscando el equilibrio, pero la cosa es que mis adicciones se alían para terminar desiquilbrandome aún más, no estará de más decir que tanto vicio ha dejado sus secuelas; o rastros o marcas o como quiera llamárseles; dos círculos negros enmarcan mis ojos, mi cabello es usualmente un desatino, la fascinación por caminar descalza me deja alguna herida de cuando en vez, la habitual soñolencia de mis días me estampa algunos moretes en las extremidades. Sin embargo ellos son el único recurso que poseo para ordenar mi mente, mi casa, gracias a ellos existe algún orden dentro del caos. Orden y caos ambos, al fin, vicios.









1 comentario:

Profesores Universidad Diego Portales dijo...

MONGA! JAJAJA..américa sexona..ya te llevarémos al lugar!!
y te kedas hasta enero entendiste wei?!
ya nos vemos en klases, besitos
chau1